Un punto de inicio excelente para un plan de ahorros exitoso es tener una meta. Saber la cantidad de dinero que deseas ahorrar y para qué lo quieres ahorrar te servirá para alcanzar tu objetivo. En ocasiones, la etapa de la vida en que te encuentres afectará el tipo de artículos que motivan tus ahorros. Si eres estudiante de secundaria, tal vez pienses ahorrar para comprar un teléfono celular o una computadora portátil. Si estás en la preparatoria, tal vez pienses ahorrar dinero para un auto o para tus estudios universitarios. Una vez que tengas en mente una meta, escríbela. Asegúrate de saber cuánto cuesta lo que deseas, pues eso puede afectar tus metas a corto y a largo plazo. Si no tienes en mente un artículo para el que quieres ahorrar, no importa. Puedes de cualquier manera tener como meta ahorrar una cantidad determinada de dinero por un tiempo determinado. Después de que hayas escrito tus metas, entérate de los diferentes tipos de cuentas de ahorros donde podrías depositar tu dinero.